El debate lo siguieron más de 12 millones de espectadores
El debate celebrado en la Academia de la televisión en el Palacio Municipal de Congreso de Madrid el pasado 7 de noviembre suscitó toda clase de opiniones y disputas. Empezamos por el orden de llegada: el candidato del partido popular, Mariano Rajoy llegó puntual a las 21:03 pero previo a su oponente, Alfredo Rubalcaba, quien apareció exactamente 10 minutos después. La decisión se tomó mediante un acuerdo entre ambos partidos.
Rajoy antes de asistir al debate permaneció en su casa preparando la intervención, quizás por su confianza en sus posibilidades, mientras que Rubalcaba salió directamente desde la sede del PSOE posiblemente por la necesidad de obtener el apoyo de sus compañeros de partido.
La indumentaria de los candidatos suscitó sorpresa por la coincidencia en el color azul, más asociado al PP. La elección de una corbata azul para Rubalcaba no parece casual, sino un mecanismo para diferenciarse de su antecesor, José Luís Rodríguez Zapatero. De esta forma, transmite tranquilidad frente a las adversidades atribuidas al anterior gobierno, como la crisis financiera o los recortes sociales. Rajoy, por su parte, echa de menos a su anterior contrincante y evoca su nombre en varias ocasiones al dirigirse a Rubalcaba.
El mediador, Manuel Campo Vidal, presidente de la Academia de la Televisión, permaneció impasible ante los discursos de cada candidato, excepto cuando se veía forzado a intervenir y pedir el respeto de turno. Esto ocurrió al tratar temas económicos, especialmente el empleo, puesto que Rubalcaba se mostraba nervioso e interrumpía constantemente a su adversario, que no iba del todo desencaminado. Por su parte, el candidato popular prefería permanecer parco de palabras cuando su oponente mencionaba temas sociales, en concreto el matrimonio homosexual. Como se suele decir, el que calla, otorga.
El cara a cara comenzó a las 21:46 y duró 90 minutos, que fueron divididos en tres bloques. El primero con una duración de 40 minutos sobre Economía y Empleo, un segundo sobre Políticas Sociales de 30 minutos y un tercero de Democracia y Política Exterior con una extensión de 20 minutos. Lo abrió Rajoy y lo cerró Rubalcaba, como se había estipulado en un sorteo previo entre los partidos.
El tema central del debate fue economía y empleo, al que se le dedicó la mayor parte de la atención y que Rajoy dominó. Mientras tanto, Rubalcaba venció en asuntos sociales y democráticos. En momentos de crisis, la sociedad da más relevancia a la economía y las posibilidades de empleo, por lo que Rajoy compensó su debilidad en otros aspectos.
La “lucha” Rajoy-Rubalcaba fue seguida en televisión por más de 12 millones de espectadores y emitida en más de 20 televisiones, alcanzando una cuota de pantalla del 54,2%. También fue muy continuada y comentada en Internet y en las redes sociales.
El bipartidismo en España cada vez está más presente. La lucha entre PP y PSOE por el gobierno centra toda la atención y no deja lugar a otros partidos para progresar. El debate que se realizó días después entre el resto de grupos políticos tuvo menos audiencia y un presupuesto inferior. La discusión entre los dos partidos mayoritarios es frecuente frente a los acuerdos que requiere una situación económica como la actual en España.
